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SAN ANTONIO MARIA ZACCARIA CON EL FERVOR DE CRISTO CRUCIFICADO, VIVO EN LA EUCARISTÍA

SAN ANTONIO MARIA ZACCARIA CON EL FERVOR DE CRISTO CRUCIFICADO, VIVO EN LA EUCARISTÍA

San Antonio Maria Zaccaria murió muy joven, a los 37 años, y  sí que se cumplió aquella frase del Libro de la Sabiduría: «Vivió muy poco tiempo, pero hizo obras como si hubiera tenido una vida muy larga».

Nació en Cremona, Italia, en 1502. Quedó huérfano de padre cuando tenía muy pocos años. Su madre Antonieta, viuda a los 18 años, se dedicó por completo a su hijo.

Estudió medicina en la Universidad de Padua. Desde joven vivió como el común de la gente siendo de buena situación económica.

A los 22 años se graduó de médico y su gran deseo era dedicarse totalmente a atender a los más pobres, pero eligió ser doblemente médico: de los cuerpos y de las almas. Así, se sintió llamado al sacerdocio.

Apoyado de la condesa Ludovica Torelli fundó la comunidad de las hermanas «Angélicas de San Pablo», grandes colaboradoras en la misión, siendo la primera congregación femenina de vida activa. Luego con otros compañeros fundó la Comunidad llamada «Clérigos Regulares de San Pablo» los cuales, por vivir en el convento dedicado a San Bernabé, fueron llamados por la gente «Los Padres Barnabitas». Esta congregación tiene por fin predicar la conversión a los pecadores, extender por todas partes la devoción a la Pasión y muerte de Cristo, y a su santa Cruz, y anunciar la renovación de la vida espiritual y el fervor cristiano en el pueblo. Junto con ellos, asoció a matrimonios a esta gran obra de renovación, hoy llamados Laicos de San Pablo.

San Antonio María sentía un gran amor por la Sagrada Eucaristía, donde está Cristo Vivo en la Santa Hostia. Por eso propagó por todas partes la devoción de las Cuarenta Horas, que consiste en dedicar tres días cada año, en cada templo, a honrar solemnemente a la Santísima Eucaristía con rezos, cantos y otros actos solemnes de culto. Otra de sus grandes devociones era la pasión y muerte de Cristo. Cada viernes, a las tres de la tarde hacía sonar las campanas, para recordar a la gente que a esa hora había muerto Nuestro Señor. Y una tercera devoción que lo acompañó en sus años de sacerdocio fue un enorme entusiasmo por las Cartas de San Pablo. Su lectura lo emocionaba hasta el extremo, y de ellas predicaba, y a sus discípulos les insistía en que las leyeran, meditaran y anunciaran. 

San Antonio María fue uno de los que con su enorme apostolado preparó la gran Reforma de la Iglesia Católica que iba a traer el Concilio de Trento en 1545.

Siendo aún muy joven, sintió que de tanto trabajar por el apostolado, le faltaban las fuerzas. Se fue a casa de su santa madre, y en sus brazos murió el 5 de julio de 1539. El Papa León XIII lo declaró santo en 1897. Pidamos a San Antonio Maria Zaccaria, que reavive en nosotros el fervor cristiano para santificación nuestra y mayor gloria de Dios.

Los Barnabitas

Introducción a las Constituciones de los Clérigos Regulares de San Pablo.

  1. La familia religiosa de los Clérigos regulares de S. Pablo – Barnabitas – ha nacido en la iglesia por obra de S. Antonio Maria Zaccaria y de sus primeros compañeros de vida y de apostolado. Toma nombre del apóstol Pablo porque, desde sus orígenes, ha querido inspirarse en su doctrina y ejemplo. Sus miembros se proponen llevar a la práctica unidos, el ideal de la consagración a Dios en el servicio apostólico.
  1. Nuestra familia, que se compone de sacerdotes, candidatos al sacerdocio y hermanos coadjutores, que han emitido la profesión de los votos, es una Orden clerical de votos perpetuos y solemnes, de derecho pontificio, aprobada por Clemente VII en 1533; en la tradición doméstica se la denomina Congregación y a sus miembros se les llama Barnabitas por la Iglesia de S. Bernabé de Milán, primer centro de su actividad.
  1. Instituida en vísperas del Concilio de Trento, por inspiración del Espíritu Santo, la Congregación se caracteriza desde sus orígenes por una intensa vida de renovación interior, centrada en el Crucificado y en la eucaristía, por un acentuado sentido comunitario y por un compromiso especial hacia la reforma de costumbres que el S. Fundador consideraba como la “verdadera finalidad”: “el puro honor de Cristo, la pura utilidad del prójimo, las puras humillaciones y desprecios de si mismo”.
  1. Los Barnabitas desde sus orígenes, se han sentido y han sido colaboradores de los Obispos. Dedicados en un principio a las misiones populares, a la ayuda espiritual al clero, a la predicación y celebración de los sacramentos, posteriormente han extendido su presencia al servicio misionero y parroquial, a los estudios sagrados y profanos, a los colegios, a la juventud y a otras formas de actividad pastoral, continuamente abiertos a las necesidades de los tiempos.
  1. Para confirmar la “vivacidad espiritual y el espíritu vivo” en nuestra vida personal y comunitaria, a lo largo de los siglos, el Señor ha dado a la Congregación numerosas figuras de hermanos que, glorificando a dios y santificándose a sí mismos, han servido a la Iglesia siendo modelos de vida religiosa y apostólica.

La Comunidad Barnabita de La Serena

Tiene su lugar y razón de ser en cuanto ella misma es anuncio del Evangelio, acogiendo y haciendo suyo el mandato de Jesucristo de evangelizar. Su misión es testimonial, apostólica, educativa. Servidora de la promoción humana en el apostolado escolar, es presencia de Iglesia que anuncia a Jesucristo a los hombres y mujeres de este tiempo.

Su misión en la escuela hoy se enmarca en la tarea directiva, de aula, y animación pastoral. Pero ante todo es responsable del acompañamiento espiritual de toda la comunidad escolar pues comprende su presencia como un apostolado. Ofrece a la comunidad escolar instancias para el diálogo, el discernimiento, la solidaridad, buscando fortalecer la vida sacramental y litúrgica de los fieles como medio para un encuentro con Jesucristo vivo.

Esto se traduce en la presencia de la comunidad barnabita con un sentido misionero en las Misas programadas por la Pastoral SC, así como también en la disponibilidad para administrar el Sacramento de la Confesión, llevar la Unción a los enfermos, el consuelo de la fe a los que sufren la partida de un ser querido, bendecir a las familias, acompañar espiritualmente a quien lo requiera y promover acciones solidarias. Además, la comunidad religiosa ofrece la oración de Vísperas y la Adoración al Santísimo Sacramento de la Eucaristía semanalmente por las intenciones particulares de la entera comunidad escolar, que se pueden hacer llegar a través del Superior local.

Hoy conforman Comunidad Barnabita de la Serena:

P. Elson M. Rojas Lamas Superior provincial)

P. Angelo M. Leita Torresani (Consejero provincial)

P. Daniel M. Dinamarca Chamorro (Superior local)

P. Battista M. Picetti Serughetti

P. Lino M. Fontanesi Martinelli

P. Savino M. Vulso Zambetti

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