Nuestra comunidad educativa seminarista vivió un fin de semana bajo las huellas del Espíritu santo. Bajo esta premisa, el viernes seis de junio, la Capilla Santa Lucía de nuestro Colegio Seminario Conciliar se revistió de manera solemne en la armonía de fe y belleza, para recibir la misa de confirmación presidida por Monseñor Enrique Balzan, Obispo Auxiliar de La Serena.
De esta manera, 23 estudiantes seminaristas recibieron el sacramento de confirmación, con el cual concluyeron su iniciación cristiana. La festividad contó con gran participación de la comunidad, padres y madres, padrinos, madrinas, compañeros, amigos y familiares de los confirmandos. La celebración contó con la organización y la guía del Centro de Evangelización y Catequesis (CEC) del Colegio, la ceremonia exaltó una combinación armónica y artística de fe y belleza. Asimismo, las y los acólitos ofrecieron también su servicio con majestad y dignidad.
En su homilía, Monseñor Enrique Balzan invitó a tomar conciencia de la presencia del Espíritu Santo en nuestras vidas. Por qué el Espíritu Santo es un compañero de vida que está siempre a nuestro lado y nos da su ayuda para seguir nuestro camino y así ser testigos de nuestra fe en nuestro mundo. Dirigiéndose especialmente a los confirmandos, el Obispo auxiliar les invitó a tomar en manos desde ahora su relación personal con el Señor porque ya están maduros en la fe.
Asimismo, les exhortó con la Palabra de Dios, la participación a los sacramentos, de modo especial la Eucaristía, el compromiso en la Iglesia, la entrega a los demás como modo de ser estos fuegos vivos donde viven, recordando de esa manera la enseñanza de San Antonio María Zaccaria que en su segunda carta nos dice de correr como locos no solo hacia Dios, sino también hacia el prójimo, el cual nos ofrece el medio de dar a Dios lo que no podemos darle directamente, no teniendo Él la necesidad de nuestros bienes.
Luego de la homilía, siguió la renovación de las promesas bautismales. Así, el Obispo auxiliar con los presbíteros presentes extendieron sus manos sobre los confirmandos. Este gesto es, desde el tiempo de los Apóstoles, el signo del don del Espíritu Santo. Por consiguiente, invocó sobre ellos la efusión del espíritu Santo con una oración particular (Catecismo de la Iglesia Católica n01299). Acercándose individualmente del obispo, cada uno de los confirmandos ha vivido el momento más relevante del sacramento de la confirmación, que constituye su rito esencial: “La unción de santo crisma en la frente, hecha imponiendo la mano, y con estas palabras: “Recibe por esta señal el don del espíritu Santo”» (CEC 1300).
La misa prosiguió como de costumbre con la liturgia de la Eucaristía y la comunión al cuerpo y la sangre de Jesús Cristo. Terminada la misa, las y los confirmados y todos los participantes se encontraron en uno de los comedores del colegio para la convivencia fraterna. ¡Que esta alegría queda siempre en nuestros corazones!












