Hoy, miércoles 30 de octubre, la comunidad seminarista, junto a los niveles de 3° a 5° básico, participaron de la misa Solemne en Conmemoración de los Fieles Difuntos. Esta memoria que se celebra cada 2 de noviembre nos invita, como creyentes, a unirnos en comunión con aquellos familiares y amigos que han partido a la casa del Padre.
Es un momento en el que la Iglesia nos convoca a despertar en cada uno la fe y la esperanza que brota de la vida cristiana. Como dice el Catecismo de la Iglesia: (CIC 991) Creer en la resurrección de los muertos ha sido desde sus comienzos un elemento esencial de la fe cristiana. «La resurrección de los muertos es esperanza de los cristianos; somos cristianos por creer en ella» (Tertuliano, De resurrectione mortuorum 1, 1):
«¿Cómo andan diciendo algunos entre vosotros que no hay resurrección de muertos? Si no hay resurrección de muertos, tampoco Cristo resucitó. Y si no resucitó Cristo, vana es nuestra predicación, vana también vuestra fe […] ¡Pero no! Cristo resucitó de entre los muertos como primicias de los que durmieron» (1 Co 15, 12-14. 20).
Previo a esta celebración, el equipo de Pastoral realizó una catequesis que permitió, tanto a estudiantes como a sus familias, comprender que, frente a la experiencia de la muerte, la fe nos otorga la esperanza como respuesta al dolor de la partida de un ser querido. De esta manera y en un clima de recogimiento, cada estudiante y algunas de sus familias, profesores y asistentes de la educación, elevaron su oración por sus familiares que ya han partido a la casa del Padre.
























