El Vía Crucis, camino de la cruz, es una tradición cristiana católica que invita a recordar y acompañar cada uno de los pasos que vivió Jesús en su Pasión. Bajo esta premisa, el jueves 02 de abril, el Centro de Evangelización y Catequesis de nuestro Colegio Seminario Conciliar llevó a cabo esta significativa instancia de fe en el gimnasio del establecimiento, desarrollada de manera diferida por ciclos de enseñanza, contando con la participación de la Dirección, Comunidad Barnabita, docentes y asistentes de la educación.
La jornada permitió a las y los estudiantes vivir una experiencia de recogimiento, oración y reflexión profunda, acompañando a Jesús a través de las distintas estaciones. Desde 1° hasta 6° básico, vivieron el Vía Crucis mediante una representación teatral, se promovió el silencio, la contemplación y la atención plena, favoreciendo una vivencia cercana y significativa del misterio de la cruz, escuchando la Palabra de Dios en cada una de las estaciones y cantando la antífona: «Me amó y se entregó por mí».
De igual manera, desde 7° bástico hasta 4° medio, vivieron la contemplación y participación activa del Vía Crucis. Así, en esta ocasión las estaciones se marcaron a través de la cruz, la cual fue portada y entregada por cada representante de nuestra comunidad educativa seminarista. Así, durante el recorrido, estudiantes, docentes y asistentes de la educación, asumieron distintos roles en cada estación, proclamando la Palabra, guiando momentos de oración y portando la cruz, en un gesto concreto que permitió conectar la experiencia espiritual con la propia vida. Así también, bajo la consigna “Me amó y se entregó por mí”, la comunidad fue invitada a reconocer el amor de Cristo y a reflexionar sobre las propias dificultades, el perdón y la esperanza.
La instancia destacó por el respeto, la participación y el compromiso de toda la comunidad seminarista, fortaleciendo el sentido de fe y fraternidad que impulsa a nuestro Proyecto Educativo Institucional Barnabita. De esta manera, el Vía Crucis se transformó en una oportunidad para hacer una pausa en la vida cotidiana y poner el foco en lo esencial: el amor, la entrega y la construcción de una comunidad buena y fraterna que vive y proclama su fe.




























