Comprender que la cruz es el signo supremo de amor de Jesús y recibirla evoca el compromiso de llevarla y amar como Él amó, es la premisa que enmarca la entrega oficial de cada cruz hacia las y los estudiantes de primer año de la Catequesis de Iniciación a la Vida Eucarística de nuestro colegio.
El encuentro contó con la organización del Equipo de Pastoral SC, dependiente de la Vicerrectoría de Formación e Identidad, junto con las y los catequistas, comunidad Barnabita y familias de este primer año de encuentro. De esta manera, el viernes 31 de mayo, en la celebración de la primera misa de la Catequesis de Iniciación a la vida Eucarística, las y los estudiantes recibieron la cruz, como signo del comienzo en este camino de preparación para recibir el sacramento de la Eucaristía.
Asimismo, la encargada de Pastoral SC, la docente Montserrat Padilla, reconoció el compromiso familiar y valoró la participación, «con esta celebración hemos querido marcar el inicio de este camino en el que estos niños y niñas profundizarán en el misterio de la fe, conociendo más a Jesús, celebrando y compartiendo en comunidad. Tomar la cruz es querer compartir con Jesús la vida. Y como catequistas estamos felices de acompañarles en este proceso a ellos y a sus familias», afirmó.
